18 marzo, 2018

DOMINGO 5º DE CUARESMA


Perder la Vida para Encontrarla

Todos los que cultivan plantas, incluso gente de la ciudad que ama las flores, saben que las semillas tienen que morir en la tierra para que los retoños puedan brotar de ellas y darnos flores llenas de color.

La semilla tiene que morir para dar vida.

De la misma manera, Jesús murió para darnos vida.

Y nosotros, sus discípulos hoy, tenemos que seguir sus huellas.

Tenemos que entregarnos a nosotros mismos para que los otros sean felices y vivan.

San Pablo dice con Jesús: "Nadie vive para sí mismo".

¿Podemos decir eso de nosotros mismos?

Como un Grano de Trigo

No es de ningún modo razonable buscar dolor y sufrimiento, sin embargo, sabemos que en la vida hay ciertos sufrimientos que tenemos que aceptar en línea con nuestras tareas -una mujer tiene que pasar por los dolores de parto para traer un niño al mundo, los padres tienen que sacrificarse por sus hijos, las enfermeras tienen que dedicarse a aliviar las penas de los enfermos.

Sí, la semilla tiene que morir en el surco para dar vida a una nueva planta.

En la proximidad de la Semana Santa, Hoy Jesús nos invita a seguirle aceptando el dolor y los esfuerzos necesarios para llevar a cabo nuestra misión en la vida.